Cyberfefe reseña: Código Enigma

Cyberfefe reseña: Código Enigma

La segunda guerra mundial fue un conflicto sangriento y complejo que se peleó en múltiples frentes algunos de los cuales no involucraron armas, pero si mentes muy brillantes. Las batallas para descifrar los códigos del enemigo se peleaban con sofisticados inventos que aceleraron el desarrollo de la informática y las computadoras que conocemos hoy en día.

Diseñado por Joel Pellegrino Hotham y Silvina Fontenla, el Código Enigma es un juego competitivo para dos a cuatro jugadores que intentarán reunir la mayor cantidad de puntos y descifrar los códigos que les permitan ser el equipo que gane la guerra.

De cara a la batalla:

Código Enigma es un juego de cartas donde los jugadores juntaran símbolos en secuencia para reunir puntos de victoria. El juego tiene un mazo central del que los jugadores tomarán cartas de tres tipos distintos. Algunas de ellas serán cartas comunes con medallas que otorgan puntos y códigos que deberán ser completados en la secuencia exacta en la que están escritos. Otras servirán como comodines para completarlos (éstas son muy interesantes porque describen a los personajes históricos que develaron el uso de la máquina enigma alemana). Las últimas son las cartas de revelen códigos, que permiten a los jugadores puntuar los códigos que ya tengan preparados. Los jugadores tendrán a disposición tres pilas de cartas boca arriba para poder obtener los símbolos que se encuentran en ellas y la miniatura de un soldado, que bloqueará una pila para impedir su uso.

En su turno cada jugador podrá realizar dos de cuatro acciones disponibles. Podrá tomar una de las cartas disponibles que estén boca arriba en el área común, descartar cartas que no le sirvan al área común (dejándolas a disposición de otros jugadores) o mover al soldado de una pila de cartas a la otra, para trabar o liberar determinados símbolos. La cuarta acción es la que le permite puntuar, bajando a su área códigos con sus símbolos ocultos para que nadie sepa que es lo que está armando. Para resolver los códigos cada jugador debe esperar a una carta de revelen códigos y decir en voz alta cual es el código que completó sobre la mesa. Si lo dice bien obtiene los puntos que menciona más un bonus, pero hay margen para la equivocación.

El juego termina cuando el mazo central se agota y la última carta de revelen códigos aparece. En ese momento todos los jugadores deben resolver sus últimos códigos en juego y ganar la máxima cantidad de puntos posibles.

Impresiones del juego:

El juego funciona bien para cualquier número de jugadores. Es rápido porque casi no hay interacción entre los jugadores ya que cada uno hace su juego e intenta buscar la mayor cantidad de puntos. El acceso a los símbolos es importante, y aquí es cuando el manejo del soldado se vuelve relevante, aunque en realidad tiene poco o ningún impacto real en el juego. Cada jugador debe asegurarse una buena cantidad de puntos de victoria para sumar cuando aparecen las cartas de revelen códigos. Otra cosa a tener en cuenta es que si uno pone demasiados códigos frente de si no podrá memorizarlos todos y perderá muchos puntos, incluso se puede planear una estrategia siendo desmemoriado.

La producción es excelente, manufacturados y diseñados con ilustraciones en las partes internas de las caras de la caja, lo que queda muy bien. Pero lo más importante a remarcar es la gran cantidad de datos históricos que están diseminados por toda la gráfica. Por el tema y la relevancia del mismo, abre la puerta a que la gente averigüe más sobre los acontecimientos que rodearon al descubrimiento de los códigos alemanes y a las personas que lo lograron.

Algo muy importante para mencionar es que el manual no es bueno, y leerlo puede ser realmente frustrante. Yo me rendí con el por varias razones, la primera que podía aprenderlo de gente que lo había jugado antes. Recomiendo enfáticamente aprender a jugarlo con alguien que lo conozca, porque no es difícil y las reglas son sencillas, sólo que no están bien expresadas y la terminología es a veces confusa.

Más allá de eso, es un juego sencillo y recomendable para familias y grupos pequeños, más aún si aprecian el tema del que trata y disfrutan de la combinación de diseño y fotografías de la época.

Sin dudas por su producción es una bonita adición a cualquier ludoteca y una puerta abierta a descubrir partes de una historia que no nos cuentan en el colegio.

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