Cyberfefe reseña: Venecitas

Cyberfefe reseña: Venecitas

Las venecitas, o mosaicos venecianos, comienzan a ser adoptados por ésta ciudad hace aproximadamente mil años. La técnica en si es anterior y su origen se remonta a más de dos mil quinientos años, desde el oriente medio hasta el mediterráneo. Eso sí, un dado de venecitas puede sacarle un ojo a alguien, así que cuidado.

Del ingenio creativo de Joel Pellegrino Hotham, y auto-publicado bajo el sello juegosdemesa.com.ar, Venecitas es un juego abstracto (sin tema) para uno a cuatro jugadores, quienes van a competir para ganar una cantidad de puntos de victoria y así coronarse como los reyes del mosaico.

Modo de juego:

El juego en sí es muy simple. Hay un dado de seis caras con seis colores (negro, verde, azul, rojo, amarillo y violeta) el cual permanece en el centro de la mesa. En su turno, un jugador lanzará el dado y lo ordenará para que cada una de las caras verticales esté enfrentando a cada uno de los jugadores (si son menos de cuatro, a la cantidad de jugadores que hubiere); esto debe ser realizado con la menor cantidad de movimientos posibles, para no alterar la aleatoriedad de la tirada. El jugador activo puede rotar el dado 90 grados, o invertirlo 180 grados, para que la cara que le muestre a él sea la más conveniente a sus planes. Cuando el jugador finaliza, cada uno de los participantes anotará una venecita del color que tenga frente a sí en su área de juego. El jugador que tiró el dado también anotará una extra del color en la parte superior del dado.

La idea es lograr hacer puntos, que se consiguen generando juegos que aparecen en las losetas de puntuación. Hay nueve, pero una vez terminadas se podrá continuar obteniendo puntos aunque en menor cantidad que antes.

Cada movimiento del dado cuesta una venecita de nuestra área de juego, así que la estrategia será lograr la mayor cantidad de puntos con la menor cantidad de pérdida. También hay una posibilidad de bloquear colores, haciendo que nadie salvo el jugador que tiene su monopolio pueda gastar ese color por puntos o incrementar su cuenta en el mismo.

Conclusiones:

Venecitas es un juego simple, sin mucha profundidad pero muy entretenido en determinadas condiciones (ya voy a hablar de eso). Gracias a la posibilidad de modificar el dado, el jugador activo tiene varias decisiones que tomar. En el centro mismo del juego se encuentra implícita la necesidad de impedir que el otro tenga ventajas con nuestra tirada mientras nosotros la aprovechamos al máximo.

En mi opinión, éste es un juego para dos jugadores. Cuando se juega de a más es prácticamente imposible hacer algo óptimo con el dado, ya que todos los jugadores reciben colores y como para lograr un movimiento que a la vez sea óptimo para nosotros y negativo para cada uno de los demás. El caos que se genera hace que la sensación sea bastante aleatoria, como si no tuviésemos el control de lo que hacemos. Cuando el juego es de a dos la situación es ideal para manejar ese dado y exprimirlo para que nos sirva a nosotros. El juego entonces se pone muy interesante y divertido. Otra cosa es que la cantidad de puntos sugerida resulta excesiva, pero con acuerdo de los jugadores se pueden usar puntuaciones menores para finalizar la partida.

Punto aparte es la producción. Tiene un altísimo nivel, ya que es artesanal y creado a mano individualmente. Además, Joel se despachó con imágenes alusivas en el dorso de los componentes y en el interior de la caja. Realmente es un producto muy lindo, que dan ganas de sacar de la repisa y poner sobre la mesa.

Sugiero éste juego para familias y parejas, pero únicamente de a dos. En esas condiciones resulta equilibrado, con algo de estrategia, memoria y bastante malignidad para maniobrar el dado hasta que podamos juntar esos valiosos puntos, dejando a nuestros oponentes sin contratos para vender sus venecitas.

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